¡Oh!, libertad que tanto anhelas

Durante la infancia imaginaba que la vida era algo que solo conocían los adultos. Que los niños eran simplemente eso, niños y nunca crecían.
Cuando veía a los mayores y escuchaba sus magníficas historias pensaba que eran unos hombres muy sabios y que yo nunca llegaría a tener todo ese conocimiento.
Hoy en día, todavía hay momentos en que lo sigo pensando. Me pregunto, ¿dónde ha ido esa sabiduría, esa madurez, esa sensatez de estar realmente seguros de lo que uno mismo piensa o siente? Los tiempos han cambiado y ya ni la información posee su certeza absoluta.
Nos pasamos la vida buscando y buscando mil maneras de encontrar la felicidad, nos sumergimos en infinitas relaciones de amor-odio y después de un – ya no te quiero – viene un -no puedo vivir sin ti… –
Buscamos lugares inaccesibles, visitamos maravillas del mundo, realizamos interminables viajes en el tiempo, donde ni siquiera el de al lado pronuncia tu propia lengua, eso sí, con destino: la vida misma.
Cabalgamos países, recorremos tierras perdidas, escalamos montes, observamos el arte y nos compadecemos de las tragedias.
Todo es real e imaginario al mismo tiempo.
Creamos un mundo lleno de amor y felicidad a nuestro alrededor, pero al final de todo te das cuenta de que no hay que ir más allá de ti mismo, no hay que huir, no hay que esconder ni negar que lo que más anhelas en esta vida es, tu libertad, el renacimiento del propio ser.
Porque el amor solo puede existir cuando encuentras tu propia paz.
Ama en libertad, solo así la encontrarás.

– Viaje hacia uno mismo 18 agosto a 28 noviembre 2016 –

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